La geotermia de muy baja entalpía se ha consolidado como una de las soluciones más eficientes para la climatización y producción de agua caliente sanitaria en viviendas unifamiliares y plurifamiliares en España. Aprovecha la temperatura estable del subsuelo, a partir de los 15 metros de profundidad, para intercambiar calor mediante bombas de calor geotérmicas y captadores enterrados. Este sistema, aunque altamente rentable a largo plazo, introduce riesgos específicos que las aseguradoras de hogar deben cubrir y que el asegurado medio desconoce. Según datos de UNESPA, en 2025 los siniestros relacionados con instalaciones térmicas y de fontanería representaron el 28% del total de partes de hogar, con un coste medio por siniestro de 1.850 euros. La geotermia, al implicar perforaciones profundas, sondas enterradas y circuitos hidráulicos presurizados, añade capas de complejidad técnica que exigen una revisión detallada de las pólizas. En este artículo, analizamos en profundidad las coberturas, los requisitos de suscripción y el ahorro energético que puede esperarse en 2026, con especial atención a la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro y a la normativa técnica aplicable. Además, presentamos un caso real de siniestro con expediente ficticio, estadísticas de siniestralidad y recomendaciones periciales para evitar rechazos de cobertura.
1. Introducción al siniestro y cobertura: la geotermia en el punto de mira del seguro
La instalación de geotermia de muy baja entalpía se caracteriza por captar energía térmica del subsuelo a temperaturas inferiores a 30 grados centígrados, generalmente entre 10 y 20 grados, mediante intercambiadores enterrados horizontales o verticales. Estos últimos, conocidos como sondas geotérmicas, requieren perforaciones de entre 50 y 150 metros de profundidad, lo que implica una inversión inicial significativa, a menudo superior a los 15.000 euros para una vivienda unifamiliar media. El asegurado tipo que contrata una póliza de hogar con esta instalación suele ser un propietario preocupado por la eficiencia energética y la sostenibilidad, pero que no siempre comprende que su seguro estándar puede no cubrir los daños derivados de la propia naturaleza del sistema. La percepción general es que, al tratarse de una instalación 'verde' y moderna, las aseguradoras la cubren sin objeciones. Sin embargo, la realidad es que muchas pólizas excluyen explícitamente los daños en elementos enterrados o los fallos de origen geológico, como movimientos del terreno o corrosión de sondas. Además, la normativa española, a través del Código Técnico de la Edificación (CTE) y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), establece requisitos de mantenimiento que, si no se cumplen, pueden invalidar la cobertura. En 2026, con la entrada en vigor de nuevas exigencias de eficiencia energética para edificios, se espera un aumento del 15% en la instalación de sistemas geotérmicos, según la Asociación de Geotermia en España (AGE). Esto hará que los siniestros asociados crezcan y que las aseguradoras ajusten sus condiciones. Por tanto, es fundamental que el asegurado conozca qué cubre su póliza y qué no, antes de que ocurra un incidente. A continuación, desglosamos el marco legal, los criterios periciales, las exclusiones y un caso práctico que ilustra la complejidad de estos siniestros.
2. Marco legal y reglamento de seguros aplicable a la geotermia
La Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, es el pilar normativo que regula la relación entre asegurado y aseguradora en España. En el ámbito de la geotermia, varios artículos resultan especialmente relevantes. El Artículo 38 establece el procedimiento de nombramiento de peritos en caso de discrepancia sobre la valoración del daño. Si el asegurado no está de acuerdo con la indemnización ofrecida, puede solicitar un perito independiente; si las partes no se ponen de acuerdo, un tercer perito dirimirá. Este artículo es crucial cuando el daño afecta a sondas enterradas, cuya reparación puede implicar excavaciones costosas y cuya valoración es compleja. El Artículo 18, por su parte, obliga a la aseguradora a pagar la indemnización mínima en el plazo de 40 días desde la recepción de la declaración del siniestro, siempre que no haya dudas sobre la cobertura. En instalaciones geotérmicas, donde la determinación de la causa puede requerir estudios geológicos, este plazo a menudo se incumple, lo que faculta al asegurado a reclamar intereses de demora según el Artículo 20. Además, el Artículo 3 define el principio de interpretación literal de las cláusulas, pero la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha establecido que las condiciones generales deben redactarse de forma clara y sencilla; en caso de duda, se interpretarán a favor del asegurado (Artículo 1288 del Código Civil). Esto es especialmente importante cuando las pólizas incluyen exclusiones genéricas para 'daños por vicios ocultos del terreno' o 'fallos de mantenimiento', que pueden ser ambiguas. En el ámbito reglamentario, el RITE (Real Decreto 1027/2007) exige que las instalaciones térmicas, incluidas las geotérmicas, cuenten con un programa de mantenimiento preventivo realizado por empresas habilitadas. La no presentación de estos registros puede llevar a la aseguradora a rechazar un siniestro por falta de diligencia del asegurado, amparándose en el Artículo 10 de la Ley de Contrato de Seguro, que obliga al tomador a declarar todas las circunstancias que puedan influir en la valoración del riesgo. Asimismo, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece en su Artículo 21 que el arrendador debe realizar las reparaciones necesarias para conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad; si la geotermia falla y el inquilino sufre daños, el propietario podría ser responsable, y su seguro de hogar debería cubrir la responsabilidad civil. En resumen, el marco legal exige una lectura detenida de las condiciones particulares y un cumplimiento estricto de las obligaciones de mantenimiento para garantizar la cobertura.
3. Qué examina el perito: criterios técnicos de aceptación
Cuando se declara un siniestro en una vivienda con geotermia de muy baja entalpía, el perito de seguros realiza una inspección exhaustiva para determinar la causa, la extensión del daño y la procedencia de la indemnización. Los criterios técnicos que evalúa son múltiples y abarcan desde el estado de las sondas hasta la calidad del agua del circuito. A continuación, detallamos los puntos clave que un perito examina:
- Estado de las sondas geotérmicas: El perito verifica si las sondas enterradas presentan corrosión, fisuras o desplazamientos. Para ello, puede solicitar un informe de una empresa especializada en inspección de sondeos, que utiliza cámaras endoscópicas o pruebas de presión. Si se detecta una fuga en el circuito primario (el que va enterrado), la reparación implica excavar y sustituir la sonda, con costes que pueden superar los 8.000 euros.
- Bomba de calor geotérmica: Se examina el compresor, el intercambiador de placas, la válvula de expansión y el cuadro eléctrico. El perito comprueba si el fallo se debe a un defecto de fabricación, a un mal mantenimiento o a una sobretensión eléctrica. En este último caso, se requiere un informe de la distribuidora para determinar si hubo un pico de tensión y si el seguro de hogar cubre daños eléctricos.
- Circuito hidráulico y anticongelante: La geotermia utiliza una mezcla de agua y anticongelante (generalmente propilenglicol) en el circuito primario. El perito analiza la concentración y el pH para descartar corrosión o congelación. Si el anticongelante está degradado, puede haber dañado los intercambiadores, y la aseguradora podría alegar falta de mantenimiento.
- Registros de mantenimiento: El perito solicita el libro de mantenimiento de la instalación, donde deben constar las revisiones periódicas según el RITE. La ausencia de estos registros es una de las causas más comunes de rechazo de cobertura, ya que la aseguradora puede argumentar negligencia del asegurado.
- Daños colaterales en la vivienda: Si la fuga de anticongelante ha afectado a cimientos, soleras o jardines, el perito valora los daños estructurales y de acabados. En ocasiones, la reparación de la sonda implica la destrucción de pavimentos exteriores, cuyo coste también debe ser indemnizado si la póliza cubre daños por agua.
Además, el perito debe determinar si el siniestro tiene su origen en un fenómeno externo cubierto, como un rayo, una inundación o un movimiento sísmico, o si por el contrario se trata de un desgaste natural. Para ello, se apoya en informes meteorológicos, estudios geotécnicos y análisis de laboratorio. En el caso de las geotermias, la distinción entre 'vicio oculto' y 'desgaste' es fundamental: si la sonda falla a los pocos años por un defecto de fabricación, la garantía del instalador podría cubrirlo, pero si falla a los 15 años por corrosión, la aseguradora probablemente lo excluya. El perito también evalúa la antigüedad de la instalación y aplica la regla proporcional si el valor asegurado es inferior al valor real. Según ICEA, en 2025 el 42% de los siniestros de hogar con instalaciones técnicas fueron rechazados total o parcialmente por falta de mantenimiento o por exclusión de daños en elementos enterrados.
1Inspección visual y documental
El perito revisa el estado aparente de la bomba de calor, los colectores, las válvulas y los cuadros eléctricos. Solicita facturas de mantenimiento, certificados de instalación y el proyecto técnico.
2Pruebas de estanqueidad y presión
Se realizan pruebas de presión en el circuito primario y secundario para localizar fugas. Si se detecta una fuga en la sonda enterrada, se requiere una excavación para repararla.
3Análisis del fluido caloportador
Se toma una muestra del anticongelante para verificar su concentración y pH. Un fluido degradado puede indicar falta de mantenimiento y ser causa de exclusión.
4Verificación de causas externas
Se comprueba si el fallo se debió a un rayo, una sobretensión, una inundación o un movimiento del terreno. Se solicitan informes a la distribuidora eléctrica o a organismos como AEMET.
4. Exclusiones comunes y glosario de letra pequeña
Las pólizas de seguro de hogar suelen incluir un apartado de exclusiones que, en el caso de la geotermia, puede ser especialmente restrictivo. Es fundamental leer la letra pequeña y comprender qué situaciones no están cubiertas. A continuación, detallamos las exclusiones más habituales:
Otras exclusiones frecuentes son:
- Daños por vicios ocultos del terreno: Si el terreno se asienta de forma diferencial y provoca la rotura de las sondas, la aseguradora puede alegar que se trata de un vicio oculto no cubierto. Para cubrirlo, sería necesario contratar una garantía específica de daños al terreno.
- Corrosión y desgaste natural: Las sondas geotérmicas tienen una vida útil de entre 20 y 50 años, pero pueden corroerse antes si el terreno es agresivo. Las pólizas estándar excluyen el desgaste por uso y la corrosión como causa de siniestro.
- Errores de instalación o diseño: Si la geotermia fue mal dimensionada o instalada incorrectamente, los daños derivados no están cubiertos. La aseguradora puede exigir el proyecto técnico y la certificación del instalador.
- Daños eléctricos por sobretensión no certificada: Aunque muchas pólizas cubren daños eléctricos, suelen exigir un informe de la compañía distribuidora que acredite el pico de tensión. Sin este documento, el rechazo es casi automático.
- Daños en elementos enterrados por excavaciones o obras: Si se realizan obras en el jardín y se daña una sonda, la póliza puede no cubrirlo si se considera negligencia del asegurado o de un tercero no identificado.
Además, es común encontrar cláusulas que limitan la indemnización por 'daños estéticos' o que excluyen la reparación de elementos no dañados pero que deben desmontarse para acceder a la avería. En geotermia, esto es crítico: para reparar una sonda enterrada, a menudo hay que levantar el césped, pavimentos o incluso piscinas, y no todas las pólizas cubren estos 'daños de acceso'. El glosario de letra pequeña incluye términos como 'valor de nuevo', 'valor real', 'depreciación' y 'regla proporcional'. El valor de nuevo indemniza el coste de reposición sin deducir antigüedad, pero solo si se contrata expresamente. La regla proporcional se aplica cuando la suma asegurada es inferior al valor real del continente; en ese caso, la indemnización se reduce en la misma proporción. Según el informe de UNESPA 2025, el 35% de los asegurados desconoce que su póliza aplica la regla proporcional, lo que genera discrepancias en siniestros de alta cuantía.
5. Caso de estudio de siniestro real en España
A continuación, presentamos un caso práctico basado en un expediente ficticio pero realista, que ilustra las complejidades de un siniestro en una vivienda con geotermia de muy baja entalpía.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Expediente | SH-2026/4921 |
| Aseguradora | Mapfre España |
| Fecha del siniestro | 15 de enero de 2026 |
| Tipo de instalación | Geotermia vertical con 2 sondas de 120 m, bomba de calor de 12 kW |
| Causa alegada | Fuga en circuito primario por corrosión de sonda |
| Importe reclamado | 18.500 euros |
| Indemnización final | 9.250 euros (aplicación de regla proporcional y deducción por falta de mantenimiento) |
El siniestro ocurrió en una vivienda unifamiliar en la provincia de Salamanca. El propietario, D. Antonio G., había instalado la geotermia en 2018 y contratado una póliza de hogar con Mapfre en 2019, declarando la instalación. En enero de 2026, detectó una pérdida de rendimiento y un aumento del consumo eléctrico. Tras una revisión, el técnico de la empresa instaladora diagnosticó una fuga en una de las sondas enterradas, causada por corrosión del tubo de polietileno de alta densidad. El propietario presentó la reclamación a Mapfre, que envió a un perito. El perito verificó que la instalación no había recibido mantenimiento anual desde 2021, incumpliendo el RITE. Además, la póliza tenía una suma asegurada de 150.000 euros para el continente, pero el valor real de reconstrucción era de 300.000 euros, por lo que se aplicó la regla proporcional (50%). La aseguradora reconoció la cobertura de daños por agua, pero aplicó una deducción del 50% por falta de mantenimiento, amparándose en el Artículo 10 de la Ley de Contrato de Seguro. El importe presupuestado para la reparación era de 18.500 euros (excavación, sustitución de sonda, relleno y reposición de césped). Tras la regla proporcional, la indemnización base sería de 9.250 euros, y tras la deducción por mantenimiento, quedó en 4.625 euros. Sin embargo, el asegurado reclamó y, tras la intervención de un perito independiente, se acordó una indemnización final de 9.250 euros, ya que la aseguradora no pudo probar que la falta de mantenimiento fuera la causa directa de la corrosión. Este caso ilustra la importancia de mantener al día el mantenimiento y de ajustar la suma asegurada al valor real. También muestra que la negociación pericial puede mejorar la oferta inicial.
6. Preguntas frecuentes sobre esta cobertura
¿Qué se considera un daño estético en el seguro?
¿Cubre el seguro de hogar la rotura de una sonda geotérmica por un rayo?
- ●Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro (BOE)
- ●Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP)
* Mi Hogar Asegurado audita su contenido periódicamente contrastándolo con el Boletín Oficial del Estado (BOE), el registro público de contratos de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) y reportes de siniestralidad sectorial (UNESPA).

Elena Ramos
Abogada de Vivienda y Arrendamientos • Abogada Colegiada ICAM nº 84.921
"En viviendas de alquiler, la clave está en separar el continente del contenido y delimitar la Responsabilidad Civil Locativa. Un seguro mal estructurado puede dejar al inquilino expuesto ante reclamaciones del casero."
